El mayor reto: conocerme a mí misma

Conocerme a mí misma ha sido, sin duda, el mayor reto de mi vida. No ha sido un camino fácil, pero cada paso ha valido la pena. A lo largo de los años, he atravesado momentos de incertidumbre, de dudas y de cambios que me han llevado a cuestionarme quién soy realmente y qué quiero en la vida.

Cada día sigo descubriendo algo nuevo sobre mí, pero hoy puedo decir con claridad que sé lo que quiero… y, sobre todo, lo que no quiero. He aprendido a establecer límites, a priorizarme y a rodearme de personas y experiencias que suman a mi bienestar. Este proceso de autoconocimiento no ha sido lineal ni sencillo, pero ha sido muy enriquecedor y liberador.

Uno de los pilares fundamentales en este viaje ha sido el baile. Desde siempre, bailar ha sido mi refugio, mi forma de gestionar el malestar y expresar lo que las palabras no alcanzaban a decir. Bailar me ha enseñado a abrazar mis emociones sin miedo, a soltar lo que duele y a reconectar conmigo misma.

Más allá de ser una pasión, el baile ha sido una herramienta muy potente para fortalecer mi autoestima. Me ha permitido mirarme con más amor y respeto, reconocer mi propio ritmo y aceptar cada parte de mí, incluso aquellas que antes rechazaba. A través del arte del movimiento, he descubierto que la confianza en una misma se construye desde adentro y que, cuando nos permitimos expresarnos libremente, nos acercamos más a nuestra esencia.

Hoy me siento más auténtica que nunca, más conectada con la persona que quiero ser. Aún sigo aprendiendo, creciendo y evolucionando, pero con la certeza de que el camino del autoconocimiento es uno de los más valiosos que podemos recorrer.

Espero que esto que te cuento pueda ayudarte o inspirarte de alguna forma.

Gracias…