Bailar es para mí una forma de renacer.
En cada movimiento, todo cobra sentido, como si mi cuerpo y mente se alinearan con una verdad más profunda.
Los problemas, que antes parecían montañas, encuentran su camino hacia la solución, mientras las penas se disipan al ritmo de la música.
La culpa se convierte en maestra, mostrándome lo que debo aprender, y la rabia, en vez de consumir, se transforma en fuerza, en motor para avanzar.
Siento cómo todo lo que antes me anclaba, me impulsa hacia adelante.
Bailar es mi refugio, un espacio donde cada emoción encuentra su lugar, donde cada paso me lleva hacia la libertad.
Es mi manera de entender y sentir la vida.
Ojalá a ti también te pase…
¡¡DánzaTe!!